• Thursday , 13 December 2018

La fiebre latina por el fútbol toma las calles de Moscú

Cánticos de hinchas peruanos, mexicanos o argentinos junto a las emblemáticas cúpulas de las basílicas ortodoxas que rodean la Plaza Roja: las decenas de miles de hinchas latinoamericanos que han viajado a Rusia para el Mundial de fútbol destacan entre los que más se dejan notar en las calles de Moscú.

Pocas veces el idioma español se ha escuchado tanto en el corazón de la capital rusa como estos días y la población local destaca que es la lengua extranjera que más se oye por el centro de la ciudad.

Los rusos también se sorprenden con la pasión contagiosa de esos aficionados venidos desde América, que no paran de cantar, en ocasiones melodías que suenan muy exóticas en esta parte del mundo, y de hacerse ‘selfis’, en un ambiente de camaradería con los rusos.

Los aficionados peruanos, identificados con sus colores blanco y rojo, son una de las novedades y están entre los más solicitados para las fotografías, muchos de ellos gracias a los sombreros tradicionales que están causando sensación en Moscú.

– Una larga espera –

La FIFA vendió unas 43.000 entradas a aficionados de Perú, que no jugaba el Mundial de fútbol desde la ya lejana edición de España-1982.

Moscú se ha convertido casi en un lugar de encuentro de peruanos que viven en distintas partes del mundo.

“Este equipo está más cerca del pueblo que cualquier otra selección que hayamos tenido”, estima Jaime Urteaga, un agente inmobiliario peruano de 43 años, que recuerda que compró las entradas para el Mundial “en una hora” cuando su país se clasificó para el torneo el pasado mes de noviembre.

El desplazamiento hasta Rusia, un viaje de 19 horas en su caso, cuesta habitualmente a los aficionados de Perú entre 5.000 y 7.000 dólares, incluyendo alojamientos y entradas.

“El presupuesto no importa. Es el viaje de nuestros sueños”, dice Aaron Torres, de 31 años.

A man poses with chocolate figure of Peruvian soccer player Jefferson Farfan and a world cup trophy at a stand at a park in Miraflores district of Lima, Peru June 15, 2018. REUTERS/Mariana Bazo

“Puede que tenga que trabajar durante un año para pagar esto, pero me acordaré siempre de lo que estoy viendo aquí. Eso no tiene precio”, subraya Renzo Campos, un cocinero peruano que vive en Estados Unidos.

“Perú tiene ahora un buen crecimiento económico y mucha gente tiene dinero para viajar a Rusia”, asegura por su parte Iván Mateo, director de una empresa a sus 40 años.

Los hinchas de otros países de Latinoamérica también han tenido que hacer un esfuerzo económico importante para vivir el sueño mundialista en primera persona.

“En México, el fútbol es tan popular que muchas personas han vendido su coche para poder venir aquí”, señala Dulce Gallegos, aficionado mexicano de 35 años.

Mario Herrera, un urólogo de Panamá, dice haber pagado más de 4.000 dólares para poder ver el debut histórico de su país en un Mundial de fútbol.

“Esos chicos son nuestros héroes”, se ilusiona. “Somos un país pequeño, de cuatro millones de habitantes, pero creo que vamos a llenar los estadios”, añade Mario.

La mayor rivalidad entre aficionados sudamericanos está tradicionalmente entre los dos gigantes de la región, Argentina y Brasil, pero todos los hinchas preguntados por la AFP están de acuerdo en un mismo punto: el amor por el fútbol une a los diferentes países del continente.

“El fútbol es toda nuestra vida”, asegura Sebastián Vicente, un aficionado argentino de 44 años. “Nuestro país habla a través del fútbol”, sentencia

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