Dice The Wall Street Journal que en EEUU y en el mundo en general, los hospitales son lugares costosos, por ello Andrew Thompson espera que su empresa pueda ayudar a que la gente acuda menos a ellos. Su empresa, Proteus Biomedical Inc., en Silicon Valley, está probando un chip miniatura digerible que puede adherirse a medicamentos.Ese chip introducido en medicamentos convencionales tiene la capacidad de enviar una señal que confirma si los pacientes tomaron las pastillas recetadas por sus galenos. Un aparato con censores que se usa en la piel utiliza tecnología inalámbrica para transmitir esa información a doctores, junto con lecturas de los signos vitales de los pacientes.
Thompson predice que esta tecnología - dice el Journal - generará información sobre la evolución de los pacientes y el impacto de los medicamentos que toman. Los médicos podrían decidir intervenir, cuando se enfrenten a datos que muestren problemas.

