
Hoy completará su recorrido, de Ponce a San Juan, por los pacientes de cáncer
Caguas - En la recta final de “La Segunda Caminata Ramón Rivero ‘Diplo’”, Raymond Arrieta mira hacia atrás el camino recorrido con sudor y lágrimas, y la satisfacción de pensar que el esfuerzo es por los miles de puertorriqueños que padecen cáncer le da más fuerza para seguir adelante.
“Estoy muy cansado, pero vale la pena porque ha sido impresionante la gente que se ha tirado a las calles en un día de clases y de trabajo. Eran miles y miles de personas… Gracias al pueblo de Puerto Rico, somos únicos. Y a mis hijos les digo que los extraño mucho y que espero que salgan a tiempo mañana (hoy) de sus exámenes finales para irme a recibir al canal. Si no pueden, que sigan pendientes a internet”, comentó Raymond ayer al llegar a La Muda, en Caguas, aún con fuerzas para bailar un poco y saludar a la gente que lo siguió hasta el área donde pernoctaría anoche.
Hoy, a partir de las 7:30 de la mañana, el comediante recorrerá las 10 millas que le faltan para completar el reto de caminar de Ponce a San Juan por los pacientes de cáncer.
Está en planes que llegue a Telemundo, en Hato Rey, durante la transmisión del programa “Día a día”, que él anima y el que desde las 11:00 a.m. se estará transmitiendo desde el estacionamiento que da a la Calle Chardón, para que el público lo disfrute.
$26 mil en la calle
Hasta ayer al mediodía se habían recogido $26,400, sin contar los $25 mil que aportó la familia Fonalledas, $5 mil del productor Tony Mojena y la misma cantidad de Hillary Hatler, presidenta de Telemundo, entre otros donativos que fueron llegando a las oficinas de la Liga Puertorriqueña Contra el Cáncer. Se espera alcanzar los $100 mil, pero, según el artista, no se han trazado metas.
“Está bien toda la hazaña que estamos haciendo, pero lo importante es que saquen un pesito, porque esto es para nuestros hermanos con cáncer”, pidió.
El artista caminó ayer el tramo de Cayey a La Muda, en Caguas, -casi 24 millas- en 8:33 horas. Tuvo una hora para descansar y tomar un masaje. A su paso, cayeyanos y cagüeños salieron a las calles para tomarle fotos, darle su apoyo y su colaboración económica. Luego del primer tramo, Arrieta se detuvo en el Arzobispado de Caguas donde recibió un poco de comida y de alimento espiritual por parte del obispo Rubén Antonio González Medina, quien le regaló a él y a sus acompañantes una medalla de San Pablo.
“Estoy desbaratado, me duelen las piernas, me comieron los mosquitos… Tengo un músculo de la pierna derecha lastimado y me tuvieron que explotar las ampollas en los pies y vendarlos para que no se volvieran a llenar”, dijo mientras las lágrimas recorrían su rostro.
Pero más allá del dolor físico Raymond lloraba por los testimonios que ha recibido en el camino, las medallas de santos que le han regalado así como estampitas, rosarios, cuadros pintados de él y Diplo, frutas del País, placas y muchos abrazos. Pero lo que más le llegó a lo profundo de su ser fue una señora en Cayey, que se le acercó llorando para darle un donativo. “Me dijo: ‘Mi hija murió hace cuatro meses y tengo la otra que le diagnosticaron cáncer en estos días’. Me desplomé y se me hizo un nudo en la garganta”.
¿Y Qué es lo mejor?
Lo más sabroso para Raymond es que le permiten comer de todo, menos carnes rojas pues esta se tarda más en ser digerida por el organismo. Así que se está dando gusto comiendo donas, arroz y habichuelas y pizza. De hecho, el menú de anoche de Raymond y su entrenador estaba compuesto por pasta, pan y arroz. Antes de acostarse, a eso de las 10:30 p.m., deberían haber hecho 3 comidas.
Tomando eso en cuenta fue que el domingo, Dagmar, sobreviviente de cáncer y su compañera en “Día a día” se le apareció con una caja de pizza a la casa móvil donde descansan. “Se puso a hacernos chistes y estuvo dándome ánimo porque a veces llegó al trailer y me quedó como en un bajón en lo que vuelvo a mi”.
